Herencia y evolución 2A

 PECES TRANSGÉNICOS

El desarrollo de modelos animales transgénicos representa un avance revolucionario para el estudio de una amplia variedad de enfermedades. La ingeniería genética está insertando una amplia variedad de transgenes en toda la diversidad de organismos acuáticos de agua dulce y marinos. Teniendo en cuenta estos logros, muchos consideran que el desarrollo de peces transgénicos es beneficioso y razonable para su uso como indicadores de exposición química y como modelos animales no mamíferos en biología y genética comparativas, para reemplazar a los mamíferos utilizados en las pruebas de toxicidad. Los peces son reconocidos como organismos de prueba o centinela para evaluar la toxicidad de mezclas químicas complejas. Los peces genéticamente modificados o transgénicos (OGM) se utilizan en la acuicultura para una amplia variedad de propósitos.

 A la fecha se ha aprobado la primera comercialización de un pez transgénico (un pez cebra fluorescente) y los especialistas en biotecnología están obteniendo una gran cantidad de peces transgénicos.

Sin embargo, ¿existirán peligros por la dispersión de estos peces transgénicos en el medio natural y causarían daños ecológicos? ¿La rama de la bioseguridad que se ocupa de la gestión de riesgos, que incluye la evaluación, gestión y comunicación de riesgos, contará con procedimientos científicos efectivos para la gestión de peces transgénicos?

Por otro lado, no debemos olvidar que la salud de los peces transgénicos puede verse comprometida. Los estudios han demostrado que la tasa de crecimiento excesiva, especialmente en los peces que aumentan su tasa de crecimiento, provoca deformaciones en la cabeza y otras anomalías. Sin embargo, los peces transgénicos exhiben una edad temprana de madurez sexual o tamaños considerables en la madurez, pero se ha visto que la viabilidad se reduce severamente (efecto del gen troyano). El estado de salud de estos peces podría tener consecuencias para quienes los comieron. También utilizando modelos informáticos, los científicos señalan que solo 60 peces transgénicos en una población de 60.

Además, dado que existe una alta tasa de incidencia de escape, especialmente de peces criados en piscicultura comercial, los peces transgénicos tendrían acceso al entorno natural. Incluso si se pudiera lograr la esterilidad de los peces transgénicos, seguirían compitiendo por el alimento y el hábitat con las poblaciones naturales. No debemos olvidar que la primera Revolución Verde alteró el medio ambiente modificando semillas y provocando la necesidad de fertilizar artificialmente estas semillas, esta segunda Revolución Verde destruirá lo que queda de nuestros frágiles ecosistemas.

Sin embargo, tenemos el Principio de Precaución o medida ex ante que indica: “que cuesta más reparar el daño que prevenirlo y, por tanto, llama a la acción, a tomar una decisión positiva en los casos en que exista incertidumbre científica sobre la los posibles daños que potencialmente se podrían producir en el medio ambiente y en la salud”.




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